A todos los colaboradores de Textos Solidarios.

Hola a todas y a todos.

Paloma Velilla, una de nosotros, ha publicado en su blog el relato “Sin pasar de largo“, con el que participa en nuestro libro. En él nos muestra una historia real, la de su familia, y el viaje que su padre hizo a Ruanda como médico en una misión de Médicos sin Fronteras. Hasta ahora ella no lo había publicado, y creo que es una gran historia cargada de emoción y verdad. 

A raíz de esa publicación, Luis, su padre y protagonista de esta historia, ha dejado un comentario que nos dedica a todos, y que creo que es una de las mayores satisfacciones que nos puede devolver este proyecto. Desde luego para mi lo es, y es muchas cosas más como ya le he podido contestar. 

Me he permitido reproducir aquí su fotografía, que incluye en el relato, y sobre todo copiar aquí sus palabras porque creo que todos merecéis conocerlas y leerlas. No he querido alterar el texto, donde dice “tú” en realidad dice “vosotros”, donde dice “a tí” quiere decir “a todos vosotros”, y el fuerte abrazo, viniendo de esas manos, es capaz de abarcar a más de cien personas. Luis solo me ha utilizado de vehículo para trasladar su agradecimiento a todos y cada uno de los que colaboramos en Textos Solidarios.

No comento más estas grandes palabras; por mi parte, sólo daros gracias a todos por ser dignos de ellas. 

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Paloma me ha mandado tu comentario y sólo quería darte las gracias por tu proyecto.

Gracias porque en buena medida estas iniciativas dan voz a todas aquellas personas a las que no pudimos ayudar, a las personas que murieron cerca de nosotros con sus ilusiones y esperanzas detenidas para siempre. Ver tanto horror paradójicamente nos pone en camino hacia esa región dentro de nosotros mismos donde en algunos momentos privilegiados hemos conocido la paz y el amor a pesar de todo.

Hay algo mucho peor que haber muerto en Ruanda y es haber matado en Ruanda o haber sido indiferente y seguir viviendo con eso.

Una mañana después de haber operado a un pequeño de dos años y a su madre que habían sido degollados salí del hospital a respirar. Vi un cielo azul sereno y hermoso. El viento era suave y todo estaba lleno de flores y de belleza. Las lágrimas comenzaron a brotar. Tanta paz me parecía un escándalo. La belleza de las flores y los cantos de los pájaros, se convirtieron esa mañana en una aberración que no encajaba ahí de ninguna manera. Era como si el universo no se sintiese dolido, era una inmensa indiferencia universal y eso me hacía mucho daño.

Esa impresión me duró muchos años. Me propuse no olvidar nunca por mucho que doliera. En realidad nunca he querido olvidar nada.

Un día muy lejos de allí mientras paseaba entre flores sin sangre, comprendí algo importante. El universo habría sido indiferente al terror de aquellos días si nadie hubiese estado allí para echar un mano. La prueba de que nada es indiferente es que hay gente que va, que se arriesga, que no pasa de largo, locos tal vez cuyo único mérito es no poder soportar ese dolor sin hacer nada.

Así que en nombre de la gente que va a todas las Ruandas del mundo y de sus familias, en nombre de todas las “Palomas” que sueñan con volver a abrazar a sus padres, en nombre de los que murieron en nuestros brazos, de los que no pudimos salvar y de los que sobrevivieron, en nombre de la humanidad que sufre aún, te doy muchísimas gracias por contribuir a que nunca se olvide. No olvidar es algo que les debemos a todos los que murieron durante aquellos días de brisa suave y flores.

Un fuerte abrazo

8 thoughts on “A todos los colaboradores de Textos Solidarios.

  1. Unas palabras trufadas de emoción y bonhomía. Ojalá cada vez seamos más los menos y el mundo comience a cambiar más deprisa hacia lo que todos soñamos. Gracias por permitirme aportar mi humilde granito de arena…

  2. Estoy en mi busqueda por la paz. De modo que trato de mantenerme positiva y tener una percepcion diferente de las cosas. Pero en estos momentos Venezuela se ha deshumanizado. Es un nivel de intolerancia y de estado de guerra. Una pequeña Ruanda. Que pena por mi pais feliz.

  3. Contribuir con un relato no es nada comparado con el sacrificio (especialmente emocional) que hace la gente que está al pie del cañón. Gracias por las palabras, pero, ante todo, gracias por ser de aquellos que fueron (y que van) a esas Ruandas que otros no podemos ni imaginar, para que otros tengan una oportunidad de seguir imaginando.

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